Para poder escribir y plasmar en este artículo mi visión y manera de entender el voluntariado he recurrido en un primer momento a la RAE, y en ella he buscado la definición de ciertas palabras que son clave y que, como opinión personal, este lleva implícitas en su verdadera esencia, solo que con otra lectura e interpretación.

La primera palabra de todas es “viajar”, que se define como: “trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción”. De esta manera, cuando viajas haces un “viaje”, que no es más que la “acción y efecto de viajar”.

Y creo que la mayor parte de las personas decimos tener como hobby viajar, ¿verdad?. Viajar por el mundo. Lo que nos lleva a la siguiente palabra: “mundo”, que tiene diferentes definiciones a tener en cuenta. La primera, y la más simple: “conjunto de todo lo existente”, es decir, en nuestro caso, nuestro mundo es el planeta Tierra.

Por lo tanto, hasta el momento, si juntamos estas dos definiciones obtenemos la idea tradicional de viajar por el mundo: compramos un billete, hacemos una maleta y nos vamos. Visitamos nuevos lugares, probamos nueva comida, hacemos fotos, conocemos gente… y nos volvemos de nuevo a nuestro día a día, al mundo que conocemos, con recuerdos que muchas veces se quedan dentro de esa maleta y con una chincheta más que poner en el mapa. Pero yo no hablo ni de esos viajes ni de ese mundo.

Cuando hablo de “viajar” quiero decir “conocer un mundo diferente al tuyo”, no me refiero a un simple viaje más a un lugar desconocido para la colección o el recuerdo. Yo hablo de la posibilidad de conocer un mundo nuevo, pero sobre todo personas y lugares que te puedan descifrar verdaderos enigmas vitales, y para ello tampoco hace falta ir a la otra punta de la Tierra. A veces no hace falta irse lejos de casa para conocer el mundo y descubrir la vida.

“Vida”, otra de las palabras a buscar en el diccionario, con múltiples definiciones, pero nos vamos a quedar con la siguiente: “hecho de estar vivo”. Y ahora, volvamos de nuevo a la palabra “mundo”, y veamos otras de sus definiciones: “sociedad humana”, “conjunto de todos los seres humanos”, “parte de la sociedad humana caracterizada por alguna cualidad o circunstancia común a todos sus individuos”, “parte de la realidad o de alguna de sus manifestaciones”.

El mundo actual en el que vivimos engloba en sí mismo a muchos mundos diferentes, algo que, aunque me parece un poco triste, es muy real, y esto a la vez nos otorga la oportunidad de convertirnos en verdaderos ciudadanos globales que entienden y conocen distintos mundos. Así que, ¿por qué no salir de tu mundo para aventurarte a viajar a uno diferente al tuyo?

Para poder empezar a hacerlo busca en el diccionario “voluntariado”, y aunque ninguna definición me parece acertada, quédate con la siguiente: “conjunto de las personas que se ofrecen voluntarias para realizar algo”. De nuevo, una definición muy simplista para algo muy complejo, pero bueno, por ahora vamos a dejarlo ahí.

Bien, ahora que las palabras claves de este artículo: viajar – mundo – vida – voluntariado, están definidas, quiero explicar el verdadero fin al que quiero llegar con él.

Lo que pretendo es dejar de lado las definiciones formales que aparecen en un diccionario, y hablar de definiciones reales. Lo que quiero compartir con todas las personas que estéis leyendo esto es la certeza de que el voluntariado es una oportunidad única para aventurarte en un viaje por un mundo especial que regala vida.

El voluntariado es, en cualquiera de sus versiones, una experiencia que te permite traspasar fronteras sin necesidad de pasaporte, porque esas fronteras que traspasas son principalmente personales y sobre todo humanas, vitales.

Es un viaje en el que como equipaje de ida solo te necesitas a ti mismo. A tu ilusión, a tu valentía, a tu experiencia, a tus ganas de aprender y dar lo mejor de ti, a tu cabeza y a tu corazón. Y en el que para el equipaje de vuelta además de ti, volverás con recuerdos grabados a fuego en la memoria, con el corazón repleto de emociones encontradas y con la certeza de que todos tus nuevos aprendizajes ya forman parte de la persona que eres y que quieres seguir siendo por y para el mundo.

En definitiva, te animo a atreverte a hacer la maleta de tu vida con ella guardada dentro, pero dejando un hueco para llenarla con la vida de otro mundo, porque son los viajes de la vida los que más te enseñan de ella misma y más vida te regalan, y vivirla viviendo un voluntariado es vivir aprendiendo de la vida viajando por un mundo infinito.

 

Marta Morán Olivenza

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