Destruir muros, construir puente

Los muros, durante muchos años, no eran más que otro sinónimo de muralla, o de pared. Hoy en día la palabra muro ha cobrado un nuevo significado, una forma de protegerse a uno mismo de aquello que más miedo nos da, de aislarse en una pequeña parcela imaginaria, huyendo en todo momento de la
realidad. Sin embargo, aunque los muros significan esto mirando a la gente en su interior, al otro lado del muro, encontramos los resultados: Miles de personas marginadas por ser diferentes, que darían los que fueran por romper ese muro. Un muro psicológico, que se podría definir para dejar las ideas claras como barrera producida por algún sentimiento adverso hacia otra persona o grupo de personas con una ideología diferente, debido a en la mayoría de casos el desconocimiento total de sus lados buenos, o en muchos casos al conocimiento solo de sus lados negativos, a veces incluso inexistentes, muchas veces por el miedo a reconocer que quizás no son tan malas su ideas, otras porque nos creemos aquello que otra gente a nuestro lado del muro quieren que nos creamos. También los muros separan grupos numerosos de
gente. Muros que separan países, que impiden la negociación, que conducen a la guerra. Muros que separan religiones, que ciega a los creyentes, y les impide ver que al igual que ellos tienen unas creencias y una religión, otra gente quizás tenga otras, y que en algunos casos acaban también conduciendo a la
guerra. Muros entre sexos: hombres, mujeres, todos somos iguales, sin embargo una corriente machista que lleva recorriendo la historia desde tiempos inmemoriales ha llegado hasta nuestra época actual, y pese
a que poco a poco se va debilitando, nos trae noticias a los periódicos de maltratos e incluso homicidios. Muros entre orientaciones sexuales, homófobos que no entienden que el amor no tiene barreras y que también nos traen noticias a los periódicos de maltratos verbales o físicos. Muros entre gente de diferente tamaño, peso, color de piel, que aunque no estén tan claros (en el caso del racismo sí que se ve con claridad) y aunque quizás no conducen a la violencia en la mayoría de casos, si pueden producir agresiones verbales, o en el caso de los niños, incluso acoso escolar. Sin embargo hay que recordar que estos muros son imaginarios, tú puedes romper tus muros, y esto no significa adoptar la ideología de otra gente, significa empatizar con ellos y entender sus ideales. Tampoco puedes obligar a todo el mundo a romper sus muros, pues todos tenemos derecho a tener nuestros ideales, pero si podemos intentar darles a entender que todos somos iguales y que a partir de ahora tengan una fuente de información sobre la igualdad fiable, de las nuevas ideas, que sepan de verdad: sus puntos positivos y sus puntos negativos (si los hay) para que tengan toda la información necesaria para tomar una decisión, romper el muro, dejarlo cerrado a cal y canto, o dejar una pequeña puerta abierta, que ya es un principio.

Además tenemos a los puentes, que pese a tener múltiples significados en la RAE, le podemos atribuir otro metafórico para este caso, pues a veces aunque rompamos un muro, queda un enorme abismo que separa dos ideologías, pues un muro es algo personal que aunque a veces abarca a múltiples personas, pertenece a cada uno de ellos de forma individual. Sin embargo, aunque rompas el muro, la sociedad, la familia, o las circunstancias concretas de cada zona, resulta difícil llegar al otro lado del abismo, a veces esto obliga a guardar nuestros cascotes del muro en un lugar recóndito y fingir que el muro todavía sigue ahí, para ser aceptado en la mayoría de casos o incluso para salvaguardar la vida, pues aunque hoy en día y en nuestro país, las ideas son bastante respetadas (aunque aún encontramos alguna que otra represión), hay otras zonas del mundo, u otros periodos de la historia de nuestro propio país, donde o cuando las ideas se imponen o imponían, y ya no hablamos de aceptación social, hablamos de salvar su propia vida. Ahí es cuando entran los puentes, que en un sentido metafórico se tratan de una manera, una forma, que nos permite pese al contexto social, geográfico o histórico (Este último hablando con cierta retrospectiva) llegar al otro lado del abismo. Solo hacen falta un grupo de personas dispuestas y dedicadas, no hace falta que sean muchos, no hace falta que sean ricos, famosos. Solo hace falta que hayan roto sus muros. Y una vez que esta gente, aunque les vaya a costar, pues en muchos casos la sociedad pone obstáculos a la innovación del pensamiento, dejarán un sólido puente que permanecerá ahí durante muchos años, permitiendo a la gente del otro lado mezclarse con la gente que ha decidido romper sus muros, acabando con la marginación de unos, y la ignorancia de otros, formando una sociedad inclusiva y unida, que es el primer paso para acabar con el resto de problemas de la actualidad. Como nos vamos a centrar en apaciguar guerras, salvar el medio ambiente, acabar con el hambre en el mundo… Si estamos más preocupados en mantener erguidos nuestros muros, o incluso en evitar que otros construyan puentes, como mucha gente de la actualidad hace.

En conclusión, aún nos queda mucho trabajo, aun debemos concienciar a la sociedad, permitir que la verdadera información llegue a la gente, que no solo tengan un punto de vista dado desde el interior del muro, sino también otro punto de vista dado desde el exterior del muro, para que estos puedan decidir por sí mismos si es buena idea dejar ahí ese muro, esa barrera mental que les impide concebir que haya algo bueno más allá, pues lo desconocido a veces da miedo, pero lo mejor para que nos deje de dar miedo es conocerlo. Además aquellos que ya hemos derrumbado ya nuestros muros, aparte de concienciar a los demás, pues el saber es poder, también debemos comenzar la construcción de puentes imaginarios, que les permita a la gente que ha derribado sus muros llegar al otro lado del abismo, y que también les dé esperanzas a la gente del otro lado, aquellos que han preferido ser lo que son en vez de lo que la sociedad quiere que ellos sean. No todos los que lo hacen son mal aceptados, sin embargo algunos sí, y por esos que sufren, aparte de por toda esa gente encerrada entre los muros, debemos hacer esto. Pues los muros no benefician a nadie, son una cárcel que aíslan a unos y a su vez marginan a otros, pues la mayoría de la población se encuentran encerrados en ella, y lo más importante, nos privan de libertad y de igualdad, dos de los valores más importantes y necesarios, al fin a la cabo una de las cosas que diferencian al ser humano de los animales, aparte de la capacidad de razonar, es la capacidad de sentir empatía.

Sergio Sáez Velasco
Colegio Compañía de María-La Enseñanza
Logroño (ESPAÑA)