Los acontecimientos ocurridos a lo largo de los últimos años —con puntos de inflexión muy importantes, como fueron las muertes de Lampedusa en 2013 o El Tarajal en 2014—, sumados a la dramática situación que se vive dentro y fuera de las fronteras europeas han propiciado una reflexión y posicionamiento común de nuestras organizaciones en el seno de la Iglesia española. Esta reflexión se ha ido fortaleciendo, además, con la configuración de espacios comunes de trabajo y con la difusión de notas de prensa conjuntas a la comunidad cristiana y al conjunto de la opinión pública.
Esta sinergia supone una gran oportunidad para sostener públicamente un discurso común y una mirada compartida sobre el Hecho Migratorio en todas sus vertientes, así como la convicción sobre la necesidad de sensibilizar a las propias comunidades cristianas en la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, en el cultivo y desarrollo de una cultura de la acogida del diferente inspirada en la hospitalidad.
El actual horizonte político y mediático ante este reto arroja ciertas sombras al establecer categorías sobre las personas que se encuentran en situación de movilidad, al situal en lugar preferente los derechos de unas personas solicitantes de asilo (procedentes de un determinado conflicto o de un determinado país) ante los de otros solicitantes de asilo y los de las otras personas migrantes.

151103MarcoRedIntraeclesialMigrantesConDerechos

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