Historia

Historia
y objetivos

En la Asamblea General de la Compañía de María celebrada en Japón el año 1994 surge la conveniencia de poner en marcha una Fundación. Esta idea acabaría tomando forma jurídica el 27 de enero de 1995, al ser inscrita en el Registro de Fundaciones con la denominación de: Fundación Internacional de Solidaridad Compañía de María (FISC).

La FISC es creada y fundada por la Compañía de María desde una espiritualidad cristiana, basada en el valor de la solidaridad, que durante cuatro siglos ha sido el fundamento de la propia congregación para sustentar el desarrollo educativo de los países y grupos humanos más empobrecidos.

Tiene como fines fundacionales y estatutarios:

La sensibilización de los ciudadanos respecto a los problemas de la pobreza en los países en vías de desarrollo, la solidaridad internacional con los países y grupos marginales que sufren una extrema pobreza.

La financiación y realización de actividades y proyectos que permitan la mejora de las condiciones materiales, sanitarias, educativas, culturales, deportivas, espirituales, de defensa del medio ambiente, fomento de la investigación y de promoción del voluntariado de los distintos países en vías de desarrollo, como medio que promueva un desarrollo equilibrado e integral de sus habitantes y ayude a avanzar hacia la fraternidad entre todos los seres humanos.

En su trayectoria histórica cabe reseñar varias etapas:

Una inicial de ubicación, donde se establecen los cimientos organizativos y relacionales con otras organizaciones, socios locales y apertura de delegaciones;

Una segunda de crecimiento y consolidación, donde la Fundación se fortalece organizativamente, se gestionan decenas de programas y proyectos de cooperación y de Educación para el Desarrollo, y su actividad se expande a lo largo de 24 países.

Ámbito
de trabajo:

Cooperación: Trabajamos la cooperación a través de la financiación de actividades y proyectos que permitan mediante procesos de colaboración con las partes implicadas, la mejora de las condiciones de vida en los países empobrecidos, de las minorías excluidas. Con un constante compromiso por alcanzar la equidad distributiva.

Educación para el Desarrollo: La sensibilización y Educación para el Desarrollo de los ciudadanos respecto a los problemas de la pobreza, para impulsar la solidaridad con los países y los colectivos marginales que sufren una extrema pobreza, marginalidad, olvido y falta de voz. Constante denuncia de las situaciones generadoras de injusticia en el mundo.

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