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25/06/2012ÁFRICA: SEGURIDAD ALIMENTARIA VERSUS HAMBRE

El título de una conocida obra de García Márquez nos habla de una crónica de una muerte anunciada. Desgraciadamente las hambrunas y las sequías en África subsahariana, sahariana y el llamado Cuerno de África, Eritrea, Etiopía, Somalia y Yibuti, son catástrofes que se ven venir pero que a pesar de los anuncios y previsiones de las ONG no se hace nada para evitarlas. Todos los índices de Naciones Unidas sobre las regiones mencionadas muestran la realidad más dura del planeta. En los últimos años algunos países africanos han crecido en cuanto al PIB, pero la población no se entera en absoluto de este incremento en la renta de los estados, un incremento que debería ser mucho más importante ya que el retraso que arrastra la región es secular.

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A día de hoy, hay muchos pueblos que esperan la llegada de las lluvias para su supervivencia. Si no llegan con puntualidad las consecuencias son mortales, como ocurre en la India y otros estados del sudeste de Asia y sobre todo en las regiones africanas a que nos estamos refiriendo. La tierra se resquebraja por falta de humedad, agricultores, pastores y rebaños tienen que emigrar hacia otras tierras y cuando llegan las deseadas lluvias el agua cae con tal fuerza que ayuda a erosionar aún más la capa superficial del terreno, aquella que en principio debería ser más rica en nutrientes, el humus. El cambio climático puede agravar la situación, ya que si se cumplen las previsiones de incremento de la temperatura aún llovería menos y de forma más irregular.

Las cosechas de arroz, trigo, maní o mijo, el cereal más habitual en gran parte del África subsahariana, así como la hierba para pastar el ganado, dependen de la puntualidad de un reloj que a menudo no funciona como debería. Aunque aquéllos que viven cerca de los ríos pueden tener más posibilidades de subsistir, pero es tan sólo una mínima parte de la población.

Los gobiernos deberían tomar decisiones que protejan agricultores y pastores, creando almacenes e impulsando políticas agrarias y ganaderas más acorde con las necesidades de la población ante las cíclicas sequías.

La situación africana tiene unas causas históricas evidentes.

Primero los portugueses exploraron África y entraron rápidamente en el comercio de esclavos. Desde África los llevaban a Lisboa antes de enviarlos directamente a América a partir del encuentro de unas nuevas tierras, nuevas para los europeos, por parte de Colón. En los reinos cristianos de la península Ibérica, Mallorca era un centro de venta de esclavos.

El gran negocio de la esclavitud fue unido al azúcar, azúcar que había llegado de Oriente. El cultivo y la tala de la caña de azúcar es un trabajo muy duro. Esto lo hacían esclavos negros que se llevaron a América, en parte por la muerte de muchos indígenas caribes y la muerte de los indígenas del resto del continente.

Bajo la expresión "el comercio triangular", se nos muestra como un barco salía de Sevilla con tela, cerámica, armas, ... y pasado un año volvía con azúcar, tabaco y otros productos americanos. Aparentemente un comercio muy limpio. Pero en el camino, el barco había parado en Guinea o Senegal, donde cambiaba productos europeos por esclavos que en América cambiaban por productos americanos que eran vendidos en Europa. 12.000.000 de esclavos llegaron a América, sobre todo desde Gore, Senegal. Pero, ¿cuántos fueron capturados y murieron en el continente africano o en la travesía del Atlántico? Posiblemente 20 millones contando los que murieron antes de embarcar, durante el viaje y los que llegaron vivos.

En una sola nave llegaban a embarcar seiscientos esclavos. Iban encadenados en las bodegas y sin poderse estirar. En ese espacio comían y hacían sus necesidades en cubos, pasaban el mareo, la disentería, vomitaban, sudaban y se desesperaban hasta la rebelión o el suicidio. Así durante 50 días.

Desde Zanzíbar los árabes enviaron unos 20 millones de esclavos hacia la India entre los siglos XV y XIX. Entre europeos y árabes es fácil calcular la sangría demográfica que representó "la exportación" de esclavos. Imaginemos lo que es perder una tercera parte de la población de África y, además, la más joven y la más fuerte.

España también tiene su cuota de culpabilidad. En 1880, fue el último país en abolir la esclavitud, en Cuba.

Los europeos habían estado en las costas, habían bordeado el continente, pero no conocían las tierras del interior de África. No se habían adentrado en el continente. Esto sucedió el XIX. Stanley y Livingstone figuran entre los exploradores más conocidos.

Parecía que el interior de África no era de nadie. Leopoldo II de Bélgica tenía todo el Congo como su finca particular. Se lo concedieron en la Conferencia de Berlín, 1884-1885, donde se hizo el reparto del continente sin la presencia de los africanos. Grandes imperios como Mali o Ghana fueron repartidos entre varios estados europeos. África convertida en una inmensa colonia.

Una ocupación europea de 80 a 100 años, corta en comparación a la colonización de otros continentes. No pasaron de la pura explotación y no llegaron a formar una sociedad organizada con infraestructuras. Explotaron las riquezas: caucho, oro, diamantes, algodón, minerales, ... y obligaron a los autóctonos a cambiar alimentos por productos de plantación como el cacao, el café, el té o el cacahuete. Así los africanos exportan actualmente estos productos a bajo precio e importan de las antiguas metrópolis alimentos de primera necesidad mucho más caros.

Con las independencias de finales de los 50 y sobre todo los 60 del siglo XX quedó una minoría estructurada por militares y oligarcas que aprendieron cómo dominar: con dinero, armas y pocos escrúpulos. Habrá muchos golpes de estado. Por ejemplo, en el Congo, el único congoleño con estudios en el momento de la independencia será P. Lumumba, el líder socialista que llegó a presidente, que tenía tres años de filosofía y que murió asesinado por la CIA. Todo terminó con el Coronel Mobutu, aliado de los occidentales, como dictador durante décadas.

Gobiernos corruptos porque, como decía Luís de Sebastián, autor de un libro excepcional sobre África, hay formidables corruptores.

Se les deja sin nada para enfrentar el siglo XX, y aún menos el siglo XXI.

África es rica en minerales pero hay países que tienen pocos recursos, como los del Cuerno de África, donde cíclicamente se repiten sequías que a menudo se extienden en el centro de África y que provocan períodos de hambre, causa directa o indirecta de una elevada mortalidad.

Para cambiar esta dinámica es vital para los pueblos ser soberanos alimentariamente. La Agricultura familiar es mucho más que una actividad económica: es la base de la producción sostenible de alimentos para avanzar hacia la seguridad y la soberanía alimentaria, la gestión medioambiental del territorio y su biodiversidad, fuente de importantes dimensiones culturales de cada pueblo y, en definitiva, un pilar fundamental del desarrollo integral de las naciones.

Garantizar la existencia de una agricultura familiar eficaz, sostenible y agroecológica es un objetivo esencial para alcanzar un modelo de desarrollo generalizado equitativo a nivel mundial.

"Ha llegado el momento de relanzar la agricultura, y la comunidad internacional no debería perder esta oportunidad", Jacques Diouf, director general de la FAO.

El derecho a una alimentación adecuada es el derecho humano, inherente a toda persona, a tener acceso, de manera regular, permanente y libre, sea directamente, sea mediante compra en dinero, a una alimentación cuantitativa y cualitativamente adecuada y suficiente, que corresponda a las tradiciones culturales de la población a la que pertenece el consumidor y que garantice una vida psíquica y física, individual y colectiva, libre de angustias, satisfactoria y digna.

La seguridad alimentaria implica

• A nivel económico y comercial:

• Priorizar la producción agrícola para mercados domésticos y locales basados en explotaciones campesinas y familiares diversificadas y en sistemas de producción agroecológicos. Asegurar los precios justos para los campesinos protegiendo los mercados interiores de las importaciones a bajo precio y del dumping.

• Acceso a la tierra, al agua, los bosques y la pesca y otros recursos productivos a través de una nueva redistribución.

• A nivel social:

• Reconocimiento y promoción del papel de la mujer en la producción alimentaria y acceso equitativo y control de los recursos productivos.

• Control de la comunidad sobre los recursos productivos en oposición a las corporaciones propietarias de tierras, agua y recursos energéticos y otros.

• A nivel político:

• Necesidad de reformas agrarias, de la lucha contra los OGM (Organismos Genéticamente modificados), para el libre acceso a las semillas, y de mantener el agua en calidad de bien público que se reparta de una forma sostenible.

• Protección de las semillas base de la alimentación y de la vida misma para el libre intercambio y uso del campesinado.

• Inversión pública para fomentar la actividad productiva de familias y comunidades dirigidas a aumentar el poder y el control local sobre la producción alimentaria para que esté enfocada prioritariamente a los pueblos y los mercados locales.

Informe del Comité de Seguridad Alimentaria de la FAO 12/03/2003)

Las intervenciones de las ONG se han centrado en la región somalí de Etiopía donde, durante los últimos seis meses, 100.000 personas han podido paliar la crisis alimentaria con el apoyo a sus proyectos agrarios y garantizando la supervivencia del ganado. Se ha facilitado el acceso al agua y al saneamiento para evitar enfermedades. Después de una larga sequía han llegado las lluvias durante octubre y noviembre, que en lugar de mejorar la situación ha supuesto un impedimento para acceder a algunas de las zonas, complicando aún más una situación de guerra latente como la que se produce en Somalia.

90.000 animales han sido vacunados y se han formado equipos sanitarios. Se está atendiendo 140.000 refugiados somalíes que han cruzado la frontera de Etiopía últimamente.

La escasez de precipitaciones y los niveles de agua, las malas cosechas y la falta de pastos, así como los precios de los alimentos y la disminución de las remesas de los emigrantes están causando que millones de personas de África del Oeste, principalmente, de Mauritania, Níger, Burkina Faso, Malí y Chad estén en riesgo de sufrir una grave crisis alimentaria. Cuando la región todavía no se ha recuperando de la última crisis de 2010, que afectó a más de 10 millones de personas, la sombra de otra grave emergencia amenaza de nuevo a esta zona de África. La situación es extremadamente preocupante para millones de personas, por lo que es necesario que se tomen con inmediatez las medidas preventivas necesarias.

Solucionar estas situaciones tan dramáticas está en nuestras manos. El poder de la opinión pública puede llegar a ser decisivo para que las cosas cambien en África y en el mundo y nosotros podemos generar, a pesar de la crisis, un tsunami que ningún poder occidental pueda detener y que obligue a los gobiernos y las grandes corporaciones a ponerse decididamente del lado de los perdedores habituales de la historia. No se debe volver a repetir una situación como la que se está produciendo en el Cuerno de África y otros países del centro y del oeste del continente.

Joaquim Alsina

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